» INRPAC OFRECE REHABILITACIÓN A PERSONAS QUE HAN SUFRIDO ACCIDENTE CEREBRO VASCULAR ISQUÉMICO.

INRPAC OFRECE REHABILITACIÓN A PERSONAS QUE HAN SUFRIDO ACCIDENTE CEREBRO VASCULAR ISQUÉMICO.

El Instituto Nacional de Rehabilitación Pedro Aguirre Cerda es parte de la red de atención para quienes han sufrido un infarto cerebral, la que fue habilitada por el Servicio de Salud Metropolitano Oriente, y que componen el Hospital del Salvador, el INRPAC y centros de atención primaria comunales.

“Entré en silla de ruedas y me voy caminando”. Así describe Jaime Moraga el cambio que experimentó su vida con su paso por el programa de rehabilitación para personas que han sufrido un Accidente Cerebro Vascular (ACV) isquémico en el Instituto Nacional de Rehabilitación Pedro Aguirre Cerda (INRPAC).

Este plan es parte de la red de atención para personas que han sido afectadas por este infarto cerebral, la que fue habilitada por el Servicio de Salud Metropolitano Oriente (SSMO) y que integran equipos profesionales del Hospital del Salvador, del INRPAC y de los centros de atención primaria de las comunas de la zona oriente.

Para el Instituto, ser parte de esta red significó implementar el primer programa formal de rehabilitación a pacientes adultos, ya que antes de esta iniciativa sus pacientes eran mayoritariamente niños, adolescentes y jóvenes hasta 25 años, explica el doctor Alberto Vargas, director del INRPAC, ubicado en avenida Arrieta, en Peñalolén.

El funcionamiento del plan durante el año pasado se financió con fondos concursables del Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis) y este año con dineros propios del instituto.

Ejercicios en una piscina

Cuando una persona sufre un accidente cerebro vascular la atención oportuna es clave. Y lo mismo pasa con la recuperación posterior: “Está demostrado que durante los primeros seis meses posteriores al ACV es cuando se da la máxima recuperación de los pacientes. Entonces, en la medida que se interviene precozmente y dentro de ese tiempo, se puede potenciar y mejorar los resultados funcionales de las personas”, dice el doctor Alberto Vargas.

Durante cuatro meses y medio, tres veces por semana, Jaime Moraga se sometió a las competencias rehabilitadoras de los profesionales del Instituto. “Llegué con mi lado izquierdo completamente paralizado, de la cabeza a los pies. No podía caminar, tenía problemas para tragar porque me ahogaba, no podía vestirme solo”, relata este bisabuelo de 75 años, cumplidos hace unas semanas, sentado en uno de los box de atención de este centro de rehabilitación público.

Con la ayuda de la doctora Soledad Villagra, fisiatra, Macarena Galdámez, terapeuta ocupacional, de Sonia Gajardo, fonoaudióloga, Claudia Quezada, kinesióloga, él fue poco a poco aprendiendo trucos para sacarse la camisa usando sólo una mano, tragar sin ahogarse y, una de las habilidades más importantes, volver a caminar.

Recuperar la marcha, cuenta, lo logró gracias a los ejercicios que cada martes hacía en la piscina temperada que tiene la Municipalidad de Peñalolén, y la que los pacientes de este programa pueden usar gracias a un convenio entre el Instituto y el municipio. Los principales beneficiarios del programa son aquellas personas que viven en esa comuna, La Reina y algunos pacientes de Providencia y de Ñuñoa que no puedan ser atendidos en sus correspondientes comunas.

Porque una de las metas, explica el doctor Vargas, es dar ciento por ciento de cobertura a los pacientes que llegan con ACV al Hospital del Salvador.

Intensa y frecuente
La doctora Ximena Neculhueque, subdirector médico del INRPAC, comenta que este programa partió atendiendo pacientes en octubre de 2012 y hasta hora 20 personas han recibido un tratamiento de alta intensidad y alta frecuencia. “Se hacen sesiones de trabajo individual y grupal, de 45 minutos, y los martes en la tarde nuestros pacientes van a la piscina, que es muy buena y apropiada para nuestro tratamiento”, agrega la doctora.

Además, el programa de rehabilitación incluye prestaciones como visitas domiciliarias, educación a la familia y apoyo familiar en el caso de los pacientes que lo requieran. “Lo que queremos es que esta persona vuelva a su núcleo familiar con la mayor independencia posible y para eso es pilar fundamental la familia y el trabajo con ellos, porque ellos son coterapeutas y los que le facilitan la autonomía a la persona”, explica la doctora Neculhueque.

En promedio, la idea del programa es atender a 50 pacientes durante el año, aunque esperan que lleguen más pacientes. “Los programas de este tipo generan mucho impacto social y lo gratificante es que las personas se ponen muy contentas al ver sus logros, algunas incluso han vuelto al trabajo”, dice la subdirector médico.

El promedio de edad de quienes se han atendido en el programa es de 55 años. Eso se explica porque por definición de la red se determinó que los mayores de 75 años reciben rehabilitación en el Instituto Geriátrico y porque este tipo de patología se está dando cada vez más en personas más jóvenes. “Aunque el promedio de edad esté sesgado porque no recibimos mayores de 75 años, de todas maneras es bajo. Estamos atendiendo a dos mujeres de treinta y tantos años con accidente vascular. Y estos pacientes más jóvenes necesitan poder reinsertarse en el mercado laboral”, añade la doctora.

Toda la experiencia, casuística y datos que se están recogiendo con este programa, que es único en Chile dice la doctora Necuelhueque, servirán a los profesionales del INRPAC no solamente para mejorar su trabajo, sino también para aportar ideas y modelos a otras instituciones que deseen trabajar en red en una iniciativa similar.


Diversos ejercicios en camillas, de marcha y bicicleta, entre otros, realizó Jaime Moraga durante su paso por el tratamiento de rehabilitación que ofrece el Instituto de Rehabilitación Pedro Aguirre Cerda.

Jaime Moraga comparte con parte del equipo de profesionales que lo atendió. De izq. a der., la fisiatra Soledad Villagra, la terapeuta ocupacional, Macarena Galdámez y la kinesióloga Claudia Quezada.